El fútbol español se encuentra en una situación muy delicada, quizás su estado sea más crítico que el que muchos piensan. Se encuentra muy enfermo, padece de avaricia. Un enfermedad que pudre las más sanas raíces del más bello de los deportes y que contagia a todo lo que le rodea.
Paradójicamente, nuestra liga es vendida como la mejor del mundo, como la Liga de las estrellas, y sí, muchas estrellas, pero todas ellas reducidas en dos equipos, Barcelona y Real Madrid, aquellos por los que en las casas de apuestas deportivas es un auténtico riesgo apostar a que si quiera empatan un partido.
Una de las causas de esta liga tan desigual, es sin duda el desigual, valga la redundancia, reparto televisivo existente, donde los millones que separan a los dos gigantes del resto de clubes se reflejan perfectamente en la diferencia de puntos en la clasificación al término de la temporada. Ni las apuestas deportivas online son capaces de incentivar un "milagro" en un resultado, más aún cuando un Barça sin defensas le endosa una manita al Villarreal, uno de los pocos equipos capacitados para plantarle cara al todopoderoso equipo de Pep Guardiola.
Otro de los frentes abiertos que mantiene ahora mismo la LFP, es el conflicto con las radios, 50.000 euros ganarían los clubes a cambio de que unos profesionales dejen de asistir a los estadios para hacer su trabajo. Algo que sin lugar a dudas reduce el espectáculo y con ello la espectación por este deporte. Y es que señoras y señores, entre horarios "asiáticos", regalos televisivos, costosos abonos, desigualdades deportivas y económicas, clubes al borde de la quiebra y muchas cosas más...se están cargando nuestro fútbol.
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Paradójicamente, nuestra liga es vendida como la mejor del mundo, como la Liga de las estrellas, y sí, muchas estrellas, pero todas ellas reducidas en dos equipos, Barcelona y Real Madrid, aquellos por los que en las casas de apuestas deportivas es un auténtico riesgo apostar a que si quiera empatan un partido.
Una de las causas de esta liga tan desigual, es sin duda el desigual, valga la redundancia, reparto televisivo existente, donde los millones que separan a los dos gigantes del resto de clubes se reflejan perfectamente en la diferencia de puntos en la clasificación al término de la temporada. Ni las apuestas deportivas online son capaces de incentivar un "milagro" en un resultado, más aún cuando un Barça sin defensas le endosa una manita al Villarreal, uno de los pocos equipos capacitados para plantarle cara al todopoderoso equipo de Pep Guardiola.
Otro de los frentes abiertos que mantiene ahora mismo la LFP, es el conflicto con las radios, 50.000 euros ganarían los clubes a cambio de que unos profesionales dejen de asistir a los estadios para hacer su trabajo. Algo que sin lugar a dudas reduce el espectáculo y con ello la espectación por este deporte. Y es que señoras y señores, entre horarios "asiáticos", regalos televisivos, costosos abonos, desigualdades deportivas y económicas, clubes al borde de la quiebra y muchas cosas más...se están cargando nuestro fútbol.