El fútbol, como la vida misma, te enseña desde pequeño a ganar y a perder. A saborear la gloria y a morder el polvo. Ya sea en el campeonato del colegio de tu barrio o en la mismísima final de la Uefa Champions League.
Dicen que un buen deportista tiene que saber tanto ganar como perder. Que las pataletas y la escusas baratas no son de buen deportista. Pero lo que único irrefutable, tras ganar o perder, son las sonrisas y las lágrimas. Y ya no solo en el fútbol, es algo que se amplía a todos los deportes. En el basket, en el tenis, en el ciclismo...Unas veces se ríe, y otras se llora, y no siempre los mismos, sino, esto sería muy aburrido y las casas de apuestas de deporte estarían arruinadas.
Pero me gustaría centrarme en la temporada futbolística quue acaba de terminar. Una temporada en la que el fútbol español sabía de antemano que la liga la pelearían solo dos. Que luego existiría un bloque de cuatro equipos que se repartirían Europa (Sevilla, Atlérico de Madrid, Valencia y Villarreal) a los que se le sumaría el equipo revelación (el año pasado fue el Mallorca y este año el Espanyol) y luego todo quedaría tan igualado entre los 13 equipos restantes que era casi imposible adivinar los tres descendidos.
De hecho, las apuestas fútbol daban como más firmes candidatos a equipos como Levante o Zaragoza, equipos que se han salvado, los primeros con menos apuros y menos plantilla que los segundos, y es que el Levante tenía para un servidor la plantilla más débil de primera. En cambio equipos como Almería o Depor, que partían con mejor plantilla, han caído al hoyo. Al igual que el Hércules.
Me gustaría mandar desde aquí mucho ánimo a los tres equipos descendidos, en especial al Depo. Y también al Tenerife, por el cariño que le tengo.
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Dicen que un buen deportista tiene que saber tanto ganar como perder. Que las pataletas y la escusas baratas no son de buen deportista. Pero lo que único irrefutable, tras ganar o perder, son las sonrisas y las lágrimas. Y ya no solo en el fútbol, es algo que se amplía a todos los deportes. En el basket, en el tenis, en el ciclismo...Unas veces se ríe, y otras se llora, y no siempre los mismos, sino, esto sería muy aburrido y las casas de apuestas de deporte estarían arruinadas.
Pero me gustaría centrarme en la temporada futbolística quue acaba de terminar. Una temporada en la que el fútbol español sabía de antemano que la liga la pelearían solo dos. Que luego existiría un bloque de cuatro equipos que se repartirían Europa (Sevilla, Atlérico de Madrid, Valencia y Villarreal) a los que se le sumaría el equipo revelación (el año pasado fue el Mallorca y este año el Espanyol) y luego todo quedaría tan igualado entre los 13 equipos restantes que era casi imposible adivinar los tres descendidos.
De hecho, las apuestas fútbol daban como más firmes candidatos a equipos como Levante o Zaragoza, equipos que se han salvado, los primeros con menos apuros y menos plantilla que los segundos, y es que el Levante tenía para un servidor la plantilla más débil de primera. En cambio equipos como Almería o Depor, que partían con mejor plantilla, han caído al hoyo. Al igual que el Hércules.
Me gustaría mandar desde aquí mucho ánimo a los tres equipos descendidos, en especial al Depo. Y también al Tenerife, por el cariño que le tengo.
